He danzado con la noche, vaya inspiración instantánea, momento fugas e inmortal. Ese lúgubre recuerdo de besos ya robados por el aire, sumidos en el inevitable olvido, han despertado y se han fusionado con la dicha de mi danzar, contrastes de sonrisas y sentimientos, contrastes de colores y aromas.
Despertar en etílicos pensamientos, envuelto en un abrumador torrente de incertidumbre y mi vida con un cambio radical, debo acostumbrarme a una nueva realidad. Todos algún momento de nuestras vidas debemos como las serpientes mudar de piel, evolucionar y dejar cosas que nunca pensamos dejar, es difícil, pero necesario. La cuestión es crecer y no mirar atrás, seguir adelante, seguir con un nuevo significado.
En una cama tendido, esperando que pase algo, pesimista, incrédulo, vacío sin imaginación y sin pizca de inspiración, vaya vida tan vacía. Ya mañana será otro día más.
Y mientas la dulzura se hace presente, un encantadora imagen, como principiante en este mundo, me parecio no común, hermosa.